Las misiones fueron un bastión para la extensión de los dominios españoles y para la divulgación de la fe Católica en la frontera norte de la Nueva España. Los misioneros que incursionaron en Coahuila y Texas fueron Franciscanos principalmente, de los Colegios de Santa Cruz de Querétaro y de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas.
La colonización del norte de la Nueva España fue muy difícil por los indígenas que habitaban esta región. Estos eran los llamados indios chichimecas, considerados como bárbaros.
Los españoles que incursionaban ahí, siempre iban acompañadas por misioneros, que además de proveer de los servicios religiosos a los soldados y civiles españoles, tenían como principal propósito el convertir a los indígenas de esas regiones al catolicismo y de adaptarlos al estilo de vida europeo-español.
La catolización y la adaptación de un nuevo estilo de vida requería que los indígenas cambiaran de ese estado nómada a ser sedentarios, agricultores, a someterse a reglas y obedecer a sus superiores civiles o religiosos, lo que resultó difícil para ellos.
Sin embargo, los misioneros fueron tenaces, y con el ofrecimiento de raciones de alimentos, ganado, semillas y arreos para la siembra, lograron establecer misiones. Formadas junto a las iglesias, eran todo un sistema.
Proveían la organización para ser autosuficientes (con la siembra y la cría de ganado), la organización civil de la población, y los servicios religiosos. Muchas veces estas misiones fueron fundadas en las cercanías de los presidios o viceversa, para su protección contra los ataques de indios no convertidos.
Las misiones pasaban por varias etapas. La congregación, en la cual se reclutaba a los indios y se les asignaban terrenos para vivienda, siembra y cría de ganado, la conversión, durante la cual se administraba instrucción religiosa, y por último, la secularización (o curato) cuando los indígenas ya formados y considerados "gente de razón", mostraban hábitos religiosos y cívicos suficientes para integrarse al estilo de vida español. Estas etapas solían durar decenas de años, durante los cuales, muchos proyectos eran abandonados. Sin embargo, la tenacidad de los misioneros fue sorprendente y consideraban que solo unos cuantos indios salvados y convertidos a la fe católica eran suficientes para justificar todos sus esfuerzos y los grandes riesgos que corrían.
Turismo